Cómo ordenar la nevera y la despensa en tiempo récord

Cuando hacemos mucha vida casera, en la cocina suele latir una deliciosa actividad frenética con toda la familia. No paramos de cocinar y nuestra cesta de la compra es más frecuente. Por eso, el interior del frigorífico debe ser, más que nunca, una lección magistral de organización. Y tu despensa su mejor cómplice. Estos consejos son un valioso manual para lograrlo en tiempo récord.

 

Antes de ordenar la nevera… una limpieza a fondo

Saber ordenar la nevera adecuadamente no solo supone aprovechar cada uno de sus huecos y compartimentos con total eficacia. Es decir, acabar de una vez para siempre con ese caos habitual que imperaba en su interior. Además, una correcta organización te ayudará a conservar mejor lo que guardas en ella y será más fácil evitar alimentos en mal estado. Sobre todo los frescos, pues son los más susceptibles de descomponerse.

 

Fuente de imagen: Miele
Fuente de imagen: Miele

 

Está claro que todo son ventajas cuando descubrimos cómo es posible ordenar la nevera sin eternizarnos en ello. Igual de importante es su mantenimiento. Solemos descuidar esta tarea, por falta de tiempo o porque no somos conscientes de que nuestro frigorífico de última generación está pidiendo una operación limpieza a fondo. Los expertos recomiendan hacerlo una vez al mes o, como máximo, cada cuarenta días.

Es una ocasión estupenda para llevarlo a cabo, desconectándolo previamente y vaciándolo por completo, con sus baldas y cojones retirados. Y  también el momento de tirar todos esos botes y recipientes que llevan demasiado tiempo guardados sin acordarnos de ellos. A la hora de limpiarlo no es preciso complicarse la vida. Podemos optar por productos especialmente recomendados, o si somos más bien de soluciones caseras utilizar jabón neutro, agua tibia y un paño de algodón o una esponja suave. Con esta sencilla mezcla es posible pasar bien todo el interior, incluida la puerta y demás recovecos. Y a continuación limpiar bien las baldas y el resto de elementos extraíbles.

Atención también a las gomas de nuestra nevera, y especialmente a sus juntas. Suelen acumular bastante suciedad, de manera que no vendría mal limpiarlas con más esmero aplicando agua con vinagre. Una vez realizada esta operación limpieza,  sin duda el interior del frigorífico estará reluciente, pero tal vez no hayamos logrado combatir del todo la huella de ciertos olores. Un consejo muy eficaz para olvidarnos de ellos consiste en pasar un paño impregnado en una solución compuesta por 1 litro de agua caliente y un par de cucharadas de bicarbonato de sosa. Será el adiós definitivo. ¡Ya puedes empezar a ordenar la nevera!

 

Lo mejor, clasificar por temperaturas

 

Una primera regla para ordenar la nevera adecuadamente es saber qué temperatura requieren tus alimentos para su correcta conservación. Y en función de ello colocarlos en las zonas más frías o calientes del frigorífico. Será una clasificación muy sencilla que nos permitirá tener claro lo que tenemos y dónde lo tenemos, y sin duda nos ayudará a no tirar comida en mal estado.

 

Fuente de imagen: Bosch
Fuente de imagen: Bosch

 

Las baldas superiores de las neveras y la puerta son las que menos enfrían, mientras que la parte de abajo, incluidos los cajones, son los más fríos. Con estos datos en nuestro poder, es cuestión de plantear una redistribución que optimice estas características:

  • La zona superior y la intermedia. Es el espacio más apropiado para colocar productos que ya hemos cocinado y que, por tanto, aguantarán más tiempo. Restos de alguna rica receta, comida preparada el fin de semana… y por supuesto los lácteos favoritos de la casa, como yogures, batidos y quesos en queseras. Los mejores aliados para guardarlos son los recipientes de cristal o el táper de plástico de toda la vida, siempre y cuando su cierre sea hermético y por supuesto no contenga la sustancia química BPA. Por último, una etiqueta que describa lo que contiene cada uno será de gran ayuda para recordarlo sin tener que abrirlo.
  • La zona inferior. Es la parte donde se debe dejar la carne y el pescado recién comprados que no tengamos idea de congelar. Lo ideal es almacenarlos en envases herméticos: evitaremos la contaminación cruzada. Ahora bien, también es el mejor espacio para las bebidas si nos gusta tomarlas bastante frías. Los botelleros son especialmente prácticos para ordenar de forma apilada botellas grandes de refrescos, de vino, etc. La clave es que todas tengan el mismo tamaño. Por ejemplo, para guardar latas existen soportes específicos. Con ellos será más fácil mantener ordenados todos estos productos y que cada uno ocupe su hueco sin que se muevan.

 

Fuente de imagen: Liebherr
Fuente de imagen: Liebherr

 

  • En los cajones Están pensados para almacenar fruta, ciertas hortalizas y verduras, como por ejemplo las de hoja verde. Ahora bien, no todas. Tan solo las más delicadas y que se marchitan con mayor rapidez. En cambio, otras es mejor dejarlos fuera -en fruteros o cestas que hagan función de verdulero auxiliar- para que el frío no altere su sabor original. Anota: ajos, tomates, plátanos, cebollas y patatas.
  • ¿Y en la puerta? Son muchos los alimentos y bebidas que podemos distribuir en ella. Arriba los huevos y la mantequilla, si pueden estar en un compartimento cerrado muchísimo mejor para que no se contaminen de olores. Y en el resto, todo aquello que ya esté abierto y sea posible poner en vertical sin riesgo de caerse. Desde la leche, a los zumos de los niños, las salsas y el repertorio de mermeladas.

 

Todo en su sitio sin sobrecargar y con cero olores

 

Ordenar la nevera en las cocinas de hoy no es sinónimo de aprovechar su espacio interior hasta el punto de sobrecargarla. Será contraproducente. Empeñarse en optimizar excesivamente cada milímetro libre del frigorífico puede desencadenar que la conservación de nuestros alimentos no sea del todo correcta al impedir que la circulación del aire frío sea el idóneo. Todos queremos abrir la puerta y ver que en ella impera la organización, pero no a este precio.

 

Fuente de Imagen: Liebherr
Fuente de Imagen: Liebherr

 

El hecho de ordenar la nevera con regularidad también nos permitirá tener a raya olores que no nos agradan. Aparte de los productos industriales recomendados para tal fin, hay muchos trucos que funcionan de maravilla. Por ejemplo, colocar en una balda un limón abierto con varios clavos, o un vasito con café molido. ¡Prueba y verás!

Y por supuesto, si vas a necesitar apagar la nevera, no olvides dejarla algo abierta. Evitarás que su interior huela cuando la vuelvas a encender.

 

Una despensa muy bien pensada para ti

 

En las cocinas modernas, los muebles y estanterías concebidos como despensa cumplen un papel clave estos días tan hogareños. En ellos necesitamos almacenar un gran número de productos de todo tipo, alimentos no perecederos y bebidas, de modo que también es fundamental mantener su interior perfectamente organizado.

 

Utilizar botes en lugar de dejar envases abiertos ayuda a mantener mejor el orden en la despensa
Utilizar botes, incluso reciclados, en lugar de dejar envases abiertos ayuda a mantener mejor el orden en la despensa. Fuente imagen: Zara Home

 

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Encimera porcelánica Techlam Top Kalos Bianco
Encimera porcelánica Techlam Top Kalos Bianco

 

Después de ordenar la nevera, las despensas son otro punto focal a mejorar con algunas recomendaciones facilísimas de poner en práctica. Nada como organizar los alimentos por familias para comprobar que perdemos bastante menos tiempo en encontrar aquel paquete de arroz que compramos hace unos días. Si contamos con una despensa grande, lo ideal es dedicar una balda o compartimento a cada categoría.

Tener controladas las fechas de caducidad es algo que no solemos hacer. A partir de ahora sí: después de repasar si hay algún producto caducado y deshacernos de él, será muy cómodo colocarlos por orden de prioridad para que no nos vuelva a suceder.

 

Cajas, botes y cajones son los grandes aliados para mantener el orden en las estanterías.
Cajas, botes y cajones son los grandes aliados para mantener el orden en las estanterías.

 

A la hora de planificar su espacio, lo más práctico es reservar la parte alta para lo que menos vayamos a usar, la baja para lo que más pese y la central para lo que necesitamos tener muy a mano. Equípala con cajas y cestas extraíbles si es posible, recurre a tarros de diversos tamaños para guardar los productos que ya estén abiertos…Y coloca en primera línea de tu despensa lo más antiguo para velar por una cesta de la compra más responsable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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